Vivimos rodeados de información constante
Hoy en día estamos rodeados de información constantemente. Miramos el móvil nada más despertarnos, vemos noticias, redes sociales, mensajes, vídeos y titulares que cambian todo el tiempo. Estar informados puede ser algo positivo, pero cuando la cantidad de información es tan grande, también puede afectar a cómo nos sentimos.
Cómo influye la información en nuestras emociones
La exposición continua a noticias negativas
Todo lo que vemos y leemos influye en la forma en la que entendemos el mundo. Si estamos expuestos de manera continua a noticias negativas, alarmantes o llenas de incertidumbre, es normal que empecemos a percibir el mundo como un lugar más peligroso o inestable de lo que realmente es. Esto puede hacer que aumenten la preocupación, el miedo al futuro o la sensación de no tener control sobre lo que ocurre.
Por qué las noticias negativas captan más nuestra atención
Las noticias negativas suelen llamar más nuestra atención. Por eso, muchas veces acabamos consumiendo más información sobre guerras, catástrofes o crisis sanitarias. Ejemplos recientes son la pandemia de COVID-19 o la guerra en Ucrania. Cuando una situación así nos toca de cerca, es habitual que busquemos información de forma constante para sentirnos más tranquilos. Sin embargo, esto puede tener el efecto contrario: cuanto más miramos, más nerviosismo e incertidumbre sentimos. Además, en estos momentos también circula mucha información falsa o poco clara, lo que puede aumentar aún más la confusión y la sensación de indefensión.

El impacto del contenido en niños y adolescentes
Adolescentes y redes sociales
No todas las personas se ven afectadas de la misma manera. Los adolescentes y jóvenes, por ejemplo, pasan mucho tiempo en redes sociales, donde la información aparece muy rápido y desde muchas fuentes diferentes. A esto se suma la comparación constante con otras personas, lo que puede aumentar la ansiedad, la inseguridad y la presión por “estar a la altura”.
Niños y sobreexposición a noticias
Los niños también son especialmente sensibles. Todavía están aprendiendo a entender el mundo y no siempre tienen las herramientas necesarias para interpretar lo que ven. Si están demasiado expuestos a noticias sobre conflictos, enfermedades o desastres, pueden aparecer miedos, problemas para dormir, ansiedad o dificultades para diferenciar lo que es real de lo que no lo es.
Cuando la información y las redes se usan de forma positiva
A pesar de todo esto, la información y las redes sociales no son sólo algo negativo. Bien utilizadas, pueden ser una gran ayuda. Gracias a ellas es posible acceder a información sobre salud explicada de forma sencilla, encontrar recursos útiles o conectar con otras personas que están pasando por situaciones similares.
Visibilizar la salud mental
Sentirse acompañado y apoyado es un factor muy importante para el bienestar emocional, especialmente en momentos difíciles como cuando hay ansiedad, depresión o experiencias traumáticas. Además, hablar cada vez más abiertamente sobre salud mental ayuda a que pedir ayuda no se vea como algo malo, sino como un paso valiente y necesario.
Aprender a gestionar la información para cuidar la mente
En resumen, la forma en la que consumimos información influye directamente en cómo nos sentimos. Estar demasiado expuestos puede aumentar el miedo, la inseguridad o la angustia, pero aprender a seleccionar mejor lo que vemos, a contrastar la información y a poner límites al consumo puede ayudarnos a cuidar nuestra salud mental. Encontrar un equilibrio es clave para sentirnos más tranquilos en un mundo lleno de estímulos constantes.
Estefanía Díaz Roldán
Belén Santiago Molina
Alumnas cursando las prácticas en Psicólogos Retiro, del MGPS de la URJC
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